Encuentran un nuevo modo de medir la atracción gravitatoria en la superficie de estrellas lejanas
18/1/2016 de EurekAlert / University of British Columbia / Science Advances

¿Cuánto pesarías en otra estrella? La escala de tiempo de la turbulencia y la vibración de la superficie de la estrella, basada en sus cambios de brillo, nos indica su gravedad superficial. Si las estrellas tuviesen superficies sólidas sobre las que estar de pie, entonces tu peso cambiaría de una estrella a otra. Aquí se muestra cuánto pesaría una persona adulta de 75 kg en las superficies de tres estrellas. Crédito: Jaymie Matthews y Thomas Kallinger.
Un equipo de investigadores ha encontrado un nuevo método para medir la atracción gravitatoria en la superficie de una estrella. En el caso de estrellas lejanas con planetas en órbita a su alrededor esta información es clave para determinar si alguno de esos planetas puede albergar vida.
Conocer la gravedad superficial de una estrella es esencialmente conocer cuánto pesarías en esa estrella. Si las estrellas tuvieran superficies sólidas sobre las que pudieras estar de pie, entonces tu peso cambiaría de una estrella a otra estrella. El Sol es más caliente que una sauna, pero no esperarías perder peso allí. Pesarías 20 veces más que en la Tierra. Una estrella gigante roja (el destino del Sol en un futuro lejano) tiene una atracción mucho más débil en su superficie, así que serías 50 veces más ligero.
El nuevo método permite a los científicos medir la gravedad superficial con una precisión de cerca del cuatro por ciento en el caso de estrellas demasiado lejanas y demasiado débiles como para aplicar las técnicas actuales. Dado que la gravedad superficial depende de la masa y del radio de la estrella (igual que tu peso en la Tierra depende de su masa y su radio) esta técnica permitirá a los astrónomos determinar las masas y tamaños de estrellas lejanas. Jugará un papel importante en el estudio de los planetas fuera del Sistema Solar, muchos de ellos tan distantes que no pueden medirse con precisión ni siquiera las propiedades básicas de las estrellas alrededor de las cuales están en órbita.
La nueva técnica, llamada técnica de autocorrelación de la función de la escala de tiempo utiliza las variaciones sutiles en el brillo de estrellas lejanas registradas por satélites como el canadiense MOST o Kepler de NASA.

