Museo

El museo de instrumentos antiguos del Observatorio.

La Universidad de Valencia es una de las más antiguas de España, y por ese motivo dispone de un extenso patrimonio de instrumentos científicos de todas las épocas. Una fracción muy significativa de este patrimonio instrumental histórico concierne al ámbito astronómico, y pertenece al Observatorio Astronómico, fundado en 1909 por el catedrático de cosmografía y física del Globo, Ignacio Tarazona.

Después de un siglo de funcionamiento, la conservación de su patrimonio instrumental ha dado lugar a la organización de una colección formada por un magnífico conjunto de instrumentos, en el ámbito de la instrumentación de la astronomía y sus ciencias afines, muchos de ellos en perfecto estado de funcionamiento. Están inventariadas un total de 34 piezas que van desde principios del siglo XIX hasta mediados del XX. La mayor parte del instrumental proviene de la época de la fundación del Observatori, y fue adquirido por Tarazona para dotar de instrumentación al recién fundado centro. Buena parte de las piezas se encuentran expuestas en las oficinas del Observatori Astronomic, en Paterna, mientras que otras, como el telescopio Grubb, están en el edificio de Rectorado. En 2007 recibió de la Consellería de Cultura y Deporte el reconocimiento como Colección Museográfica Permanente de la Comunitat Valenciana.

El museo, es decir, la parte expositiva de la colección de instrumentos astronómicos del Observatorio Astronómico visitable por el público, está emplazada en las instalaciones del Edificio Institutos de Investigación, en el campus Burjassot-Paterna, donde tienen sus oficinas el Observatorio Astronómico. La colección se localiza en el primer piso de este edificio, compartiendo espacio con las oficinas y despachos del propio Observatorio. La visita a esta parte de la colección es libre y gratuita, de lunes a jueves, de 10:00 a 14:00. Por falta de espacio expositivo, sólamente se muestra una parte de la colección de instrumentos. Otra parte se halla temporalmente cedida al Museo de Ciencias Naturales de Valencia, dentro de los Jardines del Real (más conocidos como Los Viveros), donde se pueden ver nada más entrar en el recinto.

Las siguientes imágenes muestran las instalaciones del museo en Paterna así como las piezas expuestas.

 

 

 

Además, en la antigua sede del Observatorio, en Blasco Ibañez, donde está el actual edificio de rectorado, se halla también una reconstrucción del despacho original del profesor Tarazona, con sus muebles originales restaurados. Aunque Tarazona nunca estuvo en este edificio (fue construido en los años 40, y él murió en 1924), los muebles son los originales que tenía en su despacho en la calle La Nave cuando el Observatorio estaba allí. Estos muebles fueron donados al Observatorio a su muerte y han sido restaurados, con lo que el visitante tiene la sensación de que el profesor Tarazona ha salido a almorzar y puede volver en cualquier momento.

Justo encima de la réplica del despacho, y dentro de la cúpula que corona el edificio del rectorado, se halla el telescopio Grubb de 1909. Tanto la cúpula como el telescopio han sido restaurados con fines museísticos, quitándose todas las innovaciones que se introdujeron y dejándolos tan fieles a como eran originalmente cuando fueron adquiridos en 1909.

Estas instalaciones no están abiertas al público y sólo pueden ser visitadas bajo cita previa convenientemente justificada.

 

 

La joya de la colección de instrumentos del Observatorio es, sin duda, el telescopio Grubb de 1909, un refractor de 6 pulgadas de apertura (156 mm) y 230 cm de distancia focal con montura ecuatorial. Fue del poco instrumental que sobrevivió al incendio del observatorio de 1932 y en la actualidad se encuentra emplazado bajo la cúpula del Observatorio de Blasco Ibáñez. El Observatorio encargó la construcción de este telescopio a la afamada compañía de constructores de telescopios Grubb’s of Dublin, una empresa de la época victoriana que hizo historia en el mundo de la astronomía y a la que se deben muchos de los telescopios más famosos del mundo.

La historia de la compañía comenzó con Thomas Grubb, un ingeniero irlandés nacido en 1800 en Waterford, dedicado a la fabricación de maquinaria diversa e imprentas. Thomas sentía gran interés por la astronomía, y en su tiempo libre se construyó un observatorio con un pequeño telescopio reflector. Pronto lo amplió, construyéndose uno de mayores dimensiones y adquiriendo destreza en la construcción de telescopios de grandes dimensiones, por lo que adquirió fama localmente.

A raíz de esta fama surgió su primer encargo: Edward Cooper le encargó para su observatorio en el castillo Markree, Sligo, el que por entonces y durante varios años fue el mayor telescopio refractor del mundo. Posteriormente, Thomas Romney Robinson, director del observatorio irlandés de Armagh (y también conocido por ser el inventor de ese conocido instrumento formado por cucharones giratorios que sirve para medir la velocidad del viento, el anemómetro), le encargó en 1833 que construyera para el observatorio un telescopio reflector de 15 pulgadas. En su construcción Grubb introdujo varias novedades importantes, que más tarde serían habituales en los grandes observatorios, como el dotar al telescopio de una montura ecuatorial para facilitar el seguimiento de los astros o colocar el ocular en la parte trasera del telescopio a través de un agujero en el espejo principal.

 

 

 

Tras estos encargos Thomas Grubb se dedicó de lleno a la fabricación de telescopios y fundó en Dublín la compañía Grubb’s of Dublin, especializada en telescopios de grandes dimensiones y que surtiría de telescopios a los principales observatorios del mundo, como el Gran Telescopio de Melbourne. En 1865 su hijo, Howard Grubb, se unió a su padre, y a la muerte de Thomas, en 1878, se hizo cargo de la compañía. Howard Grubb formalizó el negocio y la compañía floreció, consiguiendo importantes contratos, como el refractor de 27 pulgadas del Observatorio Real e Imperial de Viena o el reflector de 74 pulgadas de Toronto. En 1900 Grubb’s of Dublin era una de las seis firmas en el mundo capaces de encarar estos proyectos. Durante la Primera Guerra Mundial la compañía se dedicó a fabricar además otros instrumentos ópticos para el ejército, como miras de rifle y periscopios para submarinos. Hacia el final de la guerra en 1918 ésta era la ocupación principal de la firma. El fin de la guerra supuso una importante dislocación económica de la firma y gradualmente fue disminuyendo la fabricación de telescopios.

En 1925, siendo Howard Grubb un anciano de 81 años y con la compañía al borde de la bancarrota, se hizo cargo de la compañía Sir Charles Parsons, inventor de la turbina de vapor. La afición de Sir Charles por la construcción de telescopios era heredada, pues era hijo del famoso William Parsons, tercer conde de Rosse, quien construyera en 1845 el gigantesco “Leviatan de Parsonstown”, en su momento el telescopio más grande del mundo. De esta manera, las dos tradiciones se unían. Al hacerse Sir Charles cargo de la compañía, ésta fue reconstituida en Newcastle, Inglaterra, con el nombre de Grubb Parsons. Howard Grubb volvió a Irlanda y allí pasó los últimos años de su vida hasta su muerte en 1931. La nueva compañía continuó construyendo telescopios de la más alta calidad, como el Isaac Newton, hasta su cierre definitivo en 1985. Su último telescopio fue el telescopio William Herschel de La Palma.